Catorce, con catorce años te podías hacer con una Rieju RS1 que era un ciclomotor de asfalto, de lo mejor de la categoría. Una moto, que miraba sin complejos a las 75 y 80 centímetros cúbicos. Una moto, que podríamos decir, se tomó en serio el ciclomotor de carretera ante la legión de cincuentillas camperas. La RS1, había nacido para dar batalla.
A simple vista, tiene lineas modernas (para la época). La Rieju tenía cierta protección aerodinámica, hasta entonces, casi todas las cincuenta, estaban diseñadas para llevarlas a «pecho descubierto». La cúpula, no haría que cogiese velocidades de vértigo, recordad que es una 50. Pero le daba un toque de moto grande, que hacía enamorar a sus jóvenes pilotos. De hecho en cuanto a chasis, no distaba mucho de motos más grandes.

El basculante, me recuerda al monocross que llevaba en la Yamaha DT 80 hace 30 años. El chasis, es tipo Delta Box, daba rigidez al conjunto y aspecto racing. Todo ello se completaba con el clásico motor Minarelli RV que tan bien funcionaba. Si en algo destacaba esta Rieju es en esos detalles, que de cerca, hace que te enamores de ella. Lo primero y lo que más me gusta, son las salidas de los tabarros, dos, como si tuviera más de un cilindro y con aroma a competición. Pasan justo entre el colín trasero. Buff, ese detalle no es un detalle cualquiera. Es un detalle de Gran Premio. El depósito de combustible era grande, además tenía aforador para que vieses el nivel de «caldo» que te quedaba. Algo, que no era muy común, aún menos en los ciclomotores. El asiento de dos niveles también molaba. ¿A quién llevarían detrás a finales de los ochenta? Sin duda, yo no llevaría a nadie. Con 14 años, pensaría más en el peso muerto que supone llevar paquete. Encima como sea un cuerpo rígido como un palo, costará entrar en las curvas inclinado. Si hubiera tenido esta Rieju, hubiera querido que fuese el «coco» en las salidas con amigos.

Con un cuadro de instrumentos muy completo y el carburador Dell´Orto, esta Rieju podría competir de tu a tu en el Olimpo de las cincuenta deportivas. Y como todas las dos tiempos de la época, con unos pequeños cambios, sacabas mucho, a veces, un comportamiento casi de competición. Otro lujo eran sus discos Brembo delante y detrás. Suficientes para parar la moto aunque vayas en cuarta marcha a tope. ¿Su precio? 214.000 ptas de la época. Por aquel entonces no era un regalo. Pero quien algo quería…
Hoy, puedes hacerte con una en buen estado por unos 1500 euros.


quiero comprar esa moto donde puedo encontrarla
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