¿Merece la pena un híbrido enchufable?

La respuesta rapida, no. La respuesta con matices , si.

Para que un coche híbrido enchufable mole y puedas sacar todo su potencial, obviamente tienes que tener un sitio donde cargarlo.

El híbrido enchufable tiene dos grandes beneficios: la posibilidad de recorrer entre 90 y 110 km en modo eléctrico (dependiendo de la batería y del modelo) y el gran empuje y potencia que ofrece cuando le pisas. Hay modelos que hacen el 0 a 100 km/h en menos de 6 segundos. Cifras que, antaño, solo estaban al alcance de deportivos.

Y es que la combinación de un motor de combustión y uno eléctrico puede ofrecer unas prestaciones espectaculares. El motor eléctrico entrega su par máximo prácticamente desde el primer instante, mientras que el de combustión aporta potencia a medida que aumenta la velocidad. En algunos modelos, la potencia combinada supera los 300 o incluso los 400 CV.

SUV híbrido enchufable

Pero también tiene sus defectos. Para disfrutar de todas sus ventajas, tienes que tener la batería cargada. Y seguramente no siempre la lleves al cien por cien. Además, aunque te digan que su autonomía eléctrica es de 100 km, a nada que salgas de la urbe y circules por autovía, esa cifra puede reducirse considerablemente. La velocidad, el frío, la calefacción y el estilo de conducción influyen mucho en el consumo eléctrico. No es lo mismo circular a 50 km/h por ciudad que a 120 km/h por autovía.

En mi opinión, da mucho más de sí tener un eléctrico puro o un buen motor de combustión. No termina de gustarme lo híbrido porque tiene un uso bastante específico. Y, al final, la potencia real es relativa.

Porque a mí, personalmente, se me suele gastar la batería y termino recurriendo únicamente al motor de combustión. Y ahí es cuando me pregunto: ¿dónde está toda esa potencia que me vendían? ¿ y los consumos ajustados ?

El otro día me puse al lado de un Audi Q con su motor de seis cilindros y, ciertamente, me daba envidia. Pero es solo una impresión personal.

No me gusta la potencia artificial. No me gusta depender de la batería o estar pendiente de ella para saber si puedo sacar la quintaesencia y todas las virtudes del coche. Quiero que la potencia esté ahí, disponible, sin tener que pensar en cuánta batería me queda.

Audi Q7

Aunque reconozco que, si lo utilizas principalmente para circular por ciudad, es una delicia.

El otro día, volviendo al pueblo, me encontré con una caravana provocada por un accidente. Los cuatro o cinco coches que tenía delante eran híbridos o eléctricos.

Y la sensación de estar en una caravana sabiendo que no estás gastando gasolina y que apenas consumes electricidad es gratificante. Ya que estás ahí, perdiendo el tiempo, al menos no pierdes energía.

Además, no había ruido ni humos. Fue curioso. Me encontraba cómodo en aquella caravana, disfrutando de ese uso tan dulce en el que se desenvuelve un motor eléctrico: avanzar, parar, avanzar, volver a parar…

Y es que, para el día a día, esos lunes a viernes de horas punta, la verdad es que mola.

Para moverte por ciudad, hacer trayectos cotidianos o viajar a cien o doscientos kilómetros a la redonda, un híbrido enchufable puede tener mucho sentido. Si tienes dónde cargarlo y aprovechas su autonomía eléctrica, puedes pasar semanas sin apenas utilizar gasolina en tus desplazamientos habituales.

Pero para viajes largos, un buen motor diésel, como el de aquel Audi de seis cilindros —o algo similar—, me parece insuperable.

Porque al final, más allá de las cifras de potencia y aceleración, lo que busco en un coche es que tenga carácter, que responda cuando lo necesito y que no dependa de una batería para demostrar de lo que es capaz.

Y esa es, al menos para mí, la gran diferencia entre un coche que me convence y uno que simplemente tiene unas cifras espectaculares sobre el papel.

Si te tuviera que hacer una tablita te diría :

Si vives en el centro de la ciudad : no

Si vives en el extrarradio y vienes al centro: si

Si vives en el extrarradio y no vas al centro o no lo usas a diario :no

Si vives en el extrarradio y no vas al centro pero lo usas a diario: si, sobre todo en retenciones

Si vives en el centro o extrarradio y haces viajes largos no

Si vives en el centro o extrarradio y haces viajes cortos: puede ser

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