25 consejos para cuidar y conducir tu coche en invierno

El frío, la humedad, las bajas temperaturas y la sal de las carreteras ponen a prueba nuestros vehículos durante los meses de invierno. Aunque los coches modernos cuentan con numerosos sistemas electrónicos que facilitan su mantenimiento, los clásicos necesitan una atención especial. Repasamos 25 consejos para protegerlos, disfrutarlos y mantenerlos en plena forma.

El invierno no tiene por qué ser una época de descanso obligado para nuestro automóvil. De hecho, conducir un coche durante los meses más fríos puede convertirse en una experiencia extraordinaria. Sin embargo, las bajas temperaturas exigen adaptar algunos hábitos de conducción y prestar especial atención a determinados elementos mecánicos.

Un coche moderno está preparado para gestionar automáticamente buena parte de las situaciones que se presentan en invierno. Un clásico, en cambio, depende mucho más de su estado de conservación y de los cuidados de su propietario. Por eso, conviene tener presentes estas recomendaciones.

1. Diez consejos para cuidar y conducir cualquier coche en invierno

1. No tengas prisa al arrancar.
Con temperaturas bajas, el aceite está más viscoso y necesita unos instantes para distribuirse correctamente por el motor. Arranca sin acelerar en exceso y comienza a circular suavemente. No es necesario mantener el motor diez minutos al ralentí: lo importante es evitar esfuerzos hasta alcanzar su temperatura de funcionamiento.

2. Comprueba el estado de los neumáticos.
Son el único punto de contacto entre el coche y el asfalto. Comprueba su presión, profundidad del dibujo y antigüedad. En invierno, unos neumáticos deteriorados pueden comprometer seriamente la seguridad, especialmente sobre agua, nieve o hielo.

Conducir en invierno

3. Conduce con suavidad.
Evita aceleraciones, frenadas y movimientos bruscos de dirección. Sobre superficies deslizantes, la anticipación es fundamental. Aumenta la distancia de seguridad y recuerda que la adherencia puede cambiar de forma repentina.

4. Revisa las escobillas y el líquido limpiaparabrisas.
La lluvia, el barro y las salpicaduras reducen considerablemente la visibilidad. Comprueba que las escobillas limpian correctamente y utiliza un líquido específico con protección anticongelante. Nunca actives los limpiaparabrisas si están pegados al cristal por el hielo.

5. Comprueba el anticongelante.
No basta con revisar el nivel del líquido refrigerante. También hay que comprobar que su concentración ofrece una protección adecuada frente a las temperaturas de nuestra zona. Un refrigerante envejecido puede perder propiedades y provocar problemas importantes.

6. Presta atención a la batería.
El frío reduce su capacidad de entregar corriente y puede dificultar los arranques. Comprueba su estado, la carga y los bornes, especialmente si el coche duerme en la calle o tiene ya varios años.

7. Comprueba todas las luces.
En invierno hay menos horas de luz y son frecuentes la lluvia y la niebla. Revisa faros, pilotos, intermitentes y antiniebla. Mantén también limpios los cristales de los faros.

8. Lava el coche después de circular por carreteras con sal.
La sal utilizada para evitar la formación de hielo es uno de los grandes enemigos de la carrocería y los bajos. Una limpieza adecuada, prestando atención a los pasos de rueda y zonas inferiores, ayudará a prevenir la corrosión.

9. Evita circular con los cristales empañados.
Comprueba que la ventilación funciona correctamente y utiliza el aire acondicionado cuando esté disponible para ayudar a eliminar la humedad. La visibilidad nunca debe quedar comprometida por la condensación.

10. Lleva un pequeño kit de invierno.
Un rascador, guantes, linterna, manta, chaleco reflectante y elementos de señalización pueden resultar muy útiles ante cualquier imprevisto. Si vas a circular por zonas de nieve, lleva cadenas compatibles con tus neumáticos.

2. Cinco cuidados específicos para los coches clásicos

Los automóviles clásicos necesitan algunas atenciones adicionales. Sus materiales, sistemas mecánicos y métodos de fabricación son diferentes a los de los vehículos actuales.

11. Respeta los tiempos de calentamiento.
Los motores antiguos, especialmente los alimentados por carburador, necesitan un arranque cuidadoso. Evita acelerar en frío y conduce con suavidad hasta que el motor alcance su temperatura normal de funcionamiento. Muchos tienen posiciones de invierno en el filtro y otros sistemas . Cambia a modo invierno .

Coche clásico en invierno

12. Protege cromados y zonas vulnerables.
Los paragolpes, molduras, embellecedores y elementos metálicos pueden sufrir especialmente con la humedad. Limpia y seca estas superficies y utiliza productos específicos de protección. Presta atención también a las uniones de la carrocería y los bajos.

13. Cuida las gomas y juntas.
Las juntas de puertas, ventanillas y maletero pueden endurecerse con el frío y perder elasticidad. Utiliza productos adecuados para conservarlas flexibles y prevenir filtraciones de agua.

14. Mantén la batería cargada.
Si utilizas poco el vehículo, un mantenedor inteligente compatible con su batería puede ser un gran aliado. Revisa también las conexiones eléctricas, las masas y el alternador o dinamo, según el modelo.

15. Inspecciona los bajos después de cada salida complicada.
Comprueba largueros, travesaños, pasos de rueda, suelo y puntos de drenaje. La acumulación de barro y humedad puede acelerar la corrosión, especialmente en vehículos que no cuentan con los tratamientos anticorrosivos actuales.

3. Cinco operaciones que todavía se hacen en un clásico y han desaparecido de los coches modernos

Una de las grandes diferencias entre los automóviles de ayer y los de hoy está en la relación entre el conductor y la mecánica. Muchos propietarios de clásicos conocen perfectamente estas pequeñas operaciones que, en buena parte, han desaparecido con la evolución tecnológica.

16. Accionar el estárter manual.
En muchos coches con carburador existe un mando que permite enriquecer la mezcla de combustible durante el arranque en frío. El conductor debe utilizarlo correctamente y retirarlo progresivamente conforme el motor va adquiriendo temperatura.

Cuidado con tapar el coche en invierno

17. Cebar manualmente el circuito de gasolina.
Algunos modelos incorporan una palanca de cebado en la bomba mecánica de combustible. Permite hacer llegar gasolina al carburador después de un periodo prolongado de inactividad, facilitando el arranque.

18. Revisar los platinos y el distribuidor.
Los sistemas de encendido convencionales necesitan revisar periódicamente los platinos, la tapa del distribuidor, el rotor y el avance del encendido. La humedad puede provocar fallos de chispa y dificultades de arranque.

19. Comprobar manualmente los niveles.
Aceite, refrigerante y líquido de frenos son algunos de los elementos que conviene revisar con frecuencia. En determinados modelos también hay que comprobar el aceite de la caja de cambios y del diferencial. Muchos clásicos no disponen de sensores ni avisos electrónicos.

20. Engrasar manualmente determinados componentes.
Algunos vehículos incorporan engrasadores en rótulas, crucetas, pivotes y otros elementos del chasis. Mediante una bomba de engrase se aplica grasa periódicamente para evitar desgastes prematuros.

4. Cinco consejos adicionales para los clásicos que pasan mucho tiempo parados

21. Nunca pongas una funda sobre un coche mojado.
Si el vehículo duerme en un garaje, asegúrate de que está seco antes de cubrirlo. Una funda inadecuada puede retener humedad y favorecer la aparición de óxido.

22. Evita arrancarlo solamente cinco minutos.
Los arranques breves sin alcanzar la temperatura de funcionamiento pueden favorecer la acumulación de humedad y condensación en el motor y el escape. Si las condiciones lo permiten, es preferible realizar una salida suficientemente larga para que todos los elementos alcancen su temperatura de trabajo.

23. Revisa el circuito de calefacción.
Comprueba el funcionamiento del grifo, el radiador de calefacción y sus manguitos. Una pequeña fuga puede provocar humedad en el habitáculo, malos olores y problemas de empañamiento.

24. Comprueba los frenos antes de volver a circular.
Un coche que permanece parado puede desarrollar óxido superficial en los discos y sufrir agarrotamientos en pinzas o cilindros de rueda. Antes de una salida, verifica que el sistema funciona correctamente y que no existen fugas.

25. Presta atención al combustible.
La gasolina moderna puede deteriorarse con el paso del tiempo y algunos componentes de los sistemas de alimentación antiguos son sensibles al etanol. Si el coche va a permanecer parado durante una temporada, consulta las recomendaciones adecuadas para su sistema de combustible y utiliza gasolina compatible.

El invierno también es para disfrutar de un clásico

Un automóvil clásico no tiene por qué pasar todo el invierno encerrado en el garaje. Con una mecánica en buen estado, unos neumáticos adecuados y una conducción responsable, también se puede disfrutar de él durante los meses más fríos.

Eso sí, conviene evitar, siempre que sea posible, las carreteras con sal, el hielo y las condiciones meteorológicas más adversas.

Al final, existe una diferencia fundamental entre conducir un coche moderno y disfrutar de un clásico: en este último, el propietario forma parte de su mantenimiento. Escuchar el motor, conocer sus particularidades, comprobar sus niveles y anticiparse a pequeños problemas son gestos que forman parte de la experiencia.

Porque cuidar un clásico en invierno no consiste solamente en protegerlo del frío, sino en conservar viva la mecánica y la historia que lo hacen especial.

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