Cada vez me gustan más los coches de los años 90. Son sencillos, ligeros, tienen potencia suficiente y resultan económicos. Sus diseños siguen teniendo encanto. Y hay algo que echo mucho de menos en los coches actuales: las grandes ventanas, la buena visibilidad y unas posiciones de conducción en las que no vas encajonado. Recuerdo perfectamente cuando me senté, en una ocasión, en un Peugeot 5008. Entré, salí del coche y me fuí del concesionario sin despedirme de nadie. Horrorizado, no me imaginaba ir haciendo kilómetros ahí.
Durante años se ha intentado sustituir los coches viejos por otros nuevos. Te daban dinero por llevarlos al desguace. Pero, por nostalgia, economía o sentido común, todavía quedan muchos que algunos llaman viejos de forma peyorativa y nosotros llamamos clásicos.
El otro día me encontré con un Peugeot 405 SRI. Estaba precioso y muy bien cuidado. Listo para hacer kilómetros y con su pegatina de vehículo histórico. Daban ganas de arrancarlo e irte lejos.
Peugeot 405 SRI: el deportivo discreto que marcó una época
Hubo una época en la que no hacía falta llevar una carrocería espectacular ni cifras de potencia desorbitadas para disfrutar de un coche rápido. Bastaba con una buena berlina, un motor con carácter y un chasis bien puesto a punto. El Peugeot 405 SRI es uno de esos coches que representan perfectamente aquella filosofía.

Presentado a finales de los años 80, el 405 llegó al mercado como una berlina familiar de diseño moderno y, con el tiempo, fue incorporando versiones capaces de ofrecer unas prestaciones muy respetables. Entre ellas destacó el SRI, una variante que combinaba la practicidad de una berlina de cuatro puertas con un comportamiento claramente deportivo. De hecho, tiene un alerón precioso que es una declaración de intenciones.
Un diseño que ha envejecido muy bien
El Peugeot 405 fue diseñado por Pininfarina, y eso se nota especialmente en sus proporciones. Líneas limpias, una silueta relativamente baja y una carrocería de tres volúmenes que consiguió ser elegante sin resultar excesivamente conservadora.
El SRI añadía determinados elementos que permitían distinguirlo de las versiones más tranquilas de la gama, aunque mantenía una de sus grandes virtudes: no necesitaba llamar demasiado la atención.
Precisamente esa discreción forma parte de su encanto actual. Aparcado junto a un coche moderno, el 405 parece sencillo, pero conserva unas proporciones que transmiten claramente que pertenece a otra época del automóvil.
El motor: carácter sin necesidad de turbo
Uno de los grandes atractivos del 405 SRI era su motor de gasolina de cuatro cilindros y 1.9 litros, asociado a una caja de cambios manual.
Dependiendo del año y del mercado, las especificaciones pueden variar, pero la versión europea más conocida desarrollaba alrededor de 125 CV.
Hoy esa cifra puede parecer modesta, pero hay que ponerla en contexto. El 405 pesaba menos de 1000 kg , algo imposible de ver hoy en día, incluso entre los deportivos más radicales. La entrega de potencia del motor atmosférico hacía que el coche resultara agradable de conducir, especialmente cuando se buscaba mantener el motor en la zona alta del cuentavueltas.
No tenía la brutalidad de un deportivo moderno, pero sí ofrecía algo que muchos aficionados valoran especialmente: sensaciones mecánicas.
Un chasis con ADN Peugeot
Si hay un aspecto por el que el 405 SRI merece ser recordado, es por su comportamiento.
Peugeot tenía una larga tradición desarrollando coches con un buen compromiso entre confort y comportamiento dinámico, y el 405 era un magnífico ejemplo de ello.

La dirección, el peso relativamente contenido y una suspensión con un tarado más firme que el de las versiones convencionales hacían que el SRI pudiera disfrutarse especialmente en carreteras secundarias.
No era un coche radical. Era una berlina rápida y equilibrada.
Y precisamente ahí estaba su atractivo.
SRI frente a Mi16
Cuando se habla del Peugeot 405 deportivo es inevitable mencionar al 405 Mi16.
El Mi16 ocupaba una posición superior dentro de la gama y utilizaba un motor de cuatro cilindros de 1.9 litros con culata multiválvulas, ofreciendo prestaciones considerablemente superiores.
El SRI, en cambio, tenía un planteamiento algo más sencillo.
Eso no significa que fuera peor coche. Para muchos aficionados, el SRI representa una fórmula especialmente interesante: suficiente potencia, mecánica relativamente sencilla y un comportamiento deportivo sin llegar a los extremos del Mi16.
Por eso hoy puede resultar incluso más interesante para alguien que busque un clásico utilizable.
El interior: puro automóvil de los años 80 y 90
Sentarse en un 405 SRI es viajar varias décadas atrás. Recordar viajes en familia.
Cuadro de instrumentos sencillo, abundancia de plásticos, botones grandes y una posición de conducción que recuerda inmediatamente a los Peugeot de aquella época.
No encontraremos pantallas digitales, asistentes electrónicos ni multitud de menús.

Y eso forma parte de la experiencia.
Todo está pensado para conducir. El motor, la caja de cambios, la dirección y el chasis son los protagonistas.
¿Es un clásico interesante actualmente?
El 405 SRI todavía no tiene la cotización de un clásico de colección. Lo que le hace muy interesante, porque como en el vídeo que grabé, puedes tener un coche histórico para disfrutarlo como clásico y moverte de diario.
Modelos como el Golf GTI, Renault 19 16V, Ford Escort XR3i o el propio 405 Mi16 han recibido mucha más atención por parte de los coleccionistas. Por ser las prestacionales y ser tiradas más limitadas.
El SRI, sin embargo, ha permanecido durante bastante tiempo en una zona más discreta.
Para un aficionado que busque un clásico de los años 80/90, eso puede ser interesante..
Lo importante es encontrar una unidad buena
Como ocurre con cualquier coche de más de 30 años, el estado de conservación es mucho más importante que el kilometraje que aparezca en el anuncio.
Una unidad original y mantenida correctamente puede ser mucho más interesante que otra con menos kilómetros pero numerosas modificaciones o reparaciones pendientes.
Conviene prestar especial atención al estado de la carrocería, óxido, sistema de refrigeración, instalación eléctrica, suspensión, transmisión y disponibilidad de determinadas piezas.
También es importante comprobar que el coche conserva sus elementos originales. En un modelo de esta edad, la originalidad empieza a tener cada vez más valor.
Un coche que merece ser recordado
El Peugeot 405 SRI pertenece a una generación de automóviles que prácticamente ha desaparecido, por no decir que hoy , es imposible encontrar algo igual
Era posible comprar una berlina familiar, relativamente ligera, con un motor de gasolina atmosférico, cambio manual y un comportamiento divertido sin necesidad de recurrir a tecnologías sofisticadas.
Vivan los clásicos ! Y viva Peugeot cuando era Peugeot. Quizá en otro artículo deberíamos debatir ¿ qué ha pasado con la marca francesa ?
