Recientemente en nuestro Instagram de 4 Marcha , publicamos un reel acerca del Renault 6 que estamos probando y que pronto publicaremos la prueba en YouTube. En el vídeo , destacábamos su motor .
El motor Cléon-Fonte: una leyenda de la mecánica francesa
El motor Cléon-Fonte es uno de los propulsores más emblemáticos de la historia de Renault. Diseñado en Francia ( en Cleon) durante la década de 1960, se convirtió en un símbolo de sencillez mecánica, resistencia y facilidad de mantenimiento. Durante décadas acompañó a millones de conductores y equipó algunos de los automóviles más populares de la marca.
Su importancia no reside únicamente en sus cifras de potencia, que habitualmente sobre todo comparadas con hoy, son muy discretas. Destaca en una filosofía de ingeniería que hoy resulta casi entrañable: construir un motor robusto, relativamente sencillo de reparar y capaz de soportar muchos años de uso.
1. El nacimiento de un motor histórico

El Cléon-Fonte nació en 1962, en una época en la que Renault buscaba desarrollar una mecánica moderna, económica de fabricar y adaptable a diferentes modelos. Inicialmente conocido como motor Sierra, fue presentado en el Salón del Automóvil de Ginebra y se incorporó a vehículos como el Renault 8 y el Floride S.
Su nombre definitivo procede de la fábrica de Cléon, en Normandía, Francia, donde se fabricó. La palabra fonte significa fundición en francés y hace referencia al hierro fundido empleado en su bloque motor.
Lo que comenzó como un motor destinado a automóviles compactos terminó convirtiéndose en una de las familias mecánicas más longevas de Renault. Su diseño permitió desarrollar numerosas versiones, adaptadas a las necesidades de cada vehículo y a la evolución de la industria.
¿Cómo era técnicamente el motor Cléon-Fonte?
El Cléon-Fonte seguía una arquitectura clásica, pero muy bien resuelta. Su construcción priorizaba la robustez, la facilidad de reparación y unos costes de fabricación contenidos.
Sus características principales eran las siguientes:
Cuatro cilindros en línea: una configuración habitual y equilibrada para automóviles pequeños y medianos.
Bloque de motor en hierro fundido: resistente y adecuado para soportar muchos años de funcionamiento.
Culata de aluminio: no tengo claro si este tipo de culatas , se usó en todos los modelos , Pero ayudaba a reducir el peso de la parte superior del motor.
Árbol de levas lateral: accionado por una cadena de distribución, transmitía el movimiento a las válvulas mediante varillas y balancines.
Ocho válvulas: dos por cilindro en las versiones convencionales.
Refrigeración líquida: permitía controlar la temperatura de funcionamiento.
Cigüeñal con cinco apoyos principales: una solución importante para la resistencia y la estabilidad del conjunto.

Esta arquitectura mecánica se mantuvo durante décadas, aunque Renault introdujo mejoras en distintos componentes, en los sistemas de alimentación y en el encendido.
Cilindradas y versiones: un motor para muchas necesidades
Una de las grandes virtudes del Cléon-Fonte fue su capacidad de adaptación. No existió una única versión, sino una extensa familia de motores con diferentes cilindradas, potencias y configuraciones.
Cilindrada aproximada Aplicaciones representativas
956 cm³ Renault 8 y Renault 5
1.108 cm³ Renault 5, Renault 6, Renault 7 y otros modelos
1.289 cm³ Renault 12, Renault 5 y determinados deportivos
1.397 cm³ Renault 9, Renault 11 y versiones turbo
1.239 cm³ Primeras versiones del Twingo con inyección
Por qué era un motor tan resistente?
La fama del Cléon-Fonte se explica por varios factores. El primero era su construcción relativamente sencilla, que facilitaba el diagnóstico de averías y muchas operaciones de mantenimiento.
El segundo era su diseño conservador. En lugar de apostar por soluciones extremadamente complejas, Renault fue perfeccionando una arquitectura conocida, introduciendo mejoras sin abandonar su planteamiento fundamental.
Entre sus principales ventajas destacaban:
Acceso relativamente sencillo a numerosos componentes.
Distribución por cadena, sin correa dentada de distribución.
Amplia experiencia de los talleres en su reparación.
Disponibilidad histórica de recambios para muchas versiones.
Posibilidad de reconstrucción del motor cuando el desgaste lo justificaba.
Sin embargo, no era indestructible. Un mantenimiento deficiente, el sobrecalentamiento, una lubricación insuficiente o el desgaste acumulado podían provocar averías importantes. Como sucede con cualquier motor antiguo, su estado real depende tanto de su diseño como de su historial de conservación.
Mantenimiento: las claves para conservarlo
En un Cléon-Fonte que sigue funcionando hoy, conviene prestar especial atención a los siguientes puntos:
Lubricación
Utilizar un aceite adecuado a la versión y a su estado, comprobar periódicamente el nivel y respetar los intervalos de cambio.
Sistema de refrigeración
Revisar radiador, manguitos, bomba de agua y termostato. Evitar los sobrecalentamientos es fundamental para proteger la culata y la junta.
Distribución y válvulas
Escuchar posibles ruidos anormales de la cadena y comprobar el reglaje de válvulas según las especificaciones de cada variante.
Encendido y alimentación
En motores con carburador, revisar su limpieza y ajuste. En las versiones con inyección, comprobar el sistema correspondiente y sus sensores.
Las especificaciones exactas de aceite, holgura de válvulas, encendido y reglajes deben consultarse en la documentación del código de motor concreto. No todas las variantes comparten los mismos valores.
8. El final de una larga trayectoria

La producción del Cléon-Fonte se prolongó desde 1962 hasta 2004, cuando terminó la fabricación de esta familia en Rumanía, bajo la marca Dacia. Su evolución abarcó más de cuatro décadas, durante las cuales Renault fue incorporando mejoras para mantenerlo competitivo frente a motores más modernos.
Con el tiempo, los nuevos requisitos de consumo, emisiones, prestaciones y refinamiento hicieron que otras arquitecturas ocuparan su lugar. Los motores con árbol de levas en cabeza y sistemas de gestión electrónica más avanzados ofrecían ventajas importantes para los automóviles de las siguientes generaciones.
Pero el Cléon-Fonte ya había dejado una huella difícil de borrar: demostró que un diseño bien concebido podía mantenerse vigente mucho más allá de lo que cabría esperar de un motor convencional.
Conclusión: mucho más que un motor antiguo
El Cléon-Fonte representa una etapa de la historia del automóvil en la que la ingeniería buscaba un equilibrio entre coste, durabilidad y facilidad de reparación. Su presencia en tantos modelos diferentes demuestra la versatilidad de su diseño y la capacidad de Renault para desarrollar una mecánica que pudiera evolucionar con el paso del tiempo.
Hoy sigue despertando interés entre aficionados a los coches clásicos, restauradores y mecánicos. Para muchos, su valor no está en superar las prestaciones de un motor moderno, sino en ofrecer una experiencia mecánica directa, comprensible y reparable.
