Alfa Romeo lleva varios días deshojando la margarita con su nuevo concept car, presentado en el Salón del Automóvil de París. Personalmente, creo que el último Alfa Romeo auténtico que el gran público ha podido comprar es el Giulia. El nuevo 33 Stradale, por su parte, es un extraordinario ejercicio de diseño, pero no creo que Alfa Romeo necesite este tipo de coches para reivindicarse. Si tuviera que elegir un Alfa auténtico, con una orientación comercial y un posicionamiento parecidos a los del 33 Stradale, elegiría el 8C Competizione. Aquel sí tenía algo especial.
El nuevo Alfa Romeo Cuorerosso
Para empezar, me aburre el nombre. Alfa Romeo lleva años intentando vendernos el corazón y la pasión como si los alfistas necesitáramos que alguien nos recordase constantemente qué significa esta marca. Estoy cansado de que se invoquen una y otra vez su historia, su tradición y su herencia deportiva para después presentar un Alfa Romeo Junior: un coche que, desde mi punto de vista, difícilmente puede emocionar a quien busca en la marca algo más que un diseño atractivo.

Y no se trata únicamente de compartir plataforma con otros modelos del grupo Stellantis. Eso, por sí solo, no convierte a un coche en un mal Alfa Romeo. El problema es que llevamos años viendo cómo se intenta reposicionar la marca sin terminar de encontrar su sitio, mientras se sigue viviendo, en buena medida, del impulso que dejó Sergio Marchionne, fallecido en 2018. Hace falta algo más que recuperar un nombre histórico o pintar de rojo una carrocería para volver a conquistar a los alfistas.

Me aburre también su diseño. Alfa Romeo ha tenido muy pocos modelos con esa trasera coda tronca que ahora tantos comentaristas repiten como si fuese una fórmula mágica. La Giulietta SZ Coda Tronca, el Spider de segunda serie y los Giulia TZ son algunos ejemplos, pero cada uno tenía una razón de ser y una personalidad propias.
La Giulietta SZ Coda Tronca, diseñada por Ercole Spada para Zagato, es un buen ejemplo de lo que quiero decir: solo se fabricaron 30 unidades de esta variante. Con un motor de cuatro cilindros y 1.290 cm³, 98 CV y un peso de apenas 840 kg, alcanzaba los 200 km/h. No necesitaba una potencia descomunal para emocionar: su ligereza, su aerodinámica y su planteamiento de competición eran parte esencial de su carácter. El Giulia TZ, por su parte, recurrió a un chasis tubular y una carrocería Zagato; se fabricaron 117 ejemplares. Aquellos coches tenían una función y una identidad que iban mucho más allá de su silueta.
Hay quien encuentra en el Cuorerosso ecos del Brera. Personalmente, tampoco me convence esa comparación. El Brera nunca me ha entusiasmado, especialmente porque su antecesor espiritual, el GTV, me parece un coche infinitamente más bonito y emocionante.
Si algo me recuerda a un Alfa Romeo en este nuevo concept, son sus llantas. Poco más. Y aunque sea un prototipo, sinceramente, me ha decepcionado.
Mucho manifiesto y pocas emociones
La marca presenta el Cuorerosso como un manifiesto de diseño y tecnología destinado a marcar el camino de sus futuros modelos. Pero eso, lejos de tranquilizarme, me genera dudas. Alfa Romeo necesita volver a ofrecer coches que despierten el deseo de conducirlos, no limitarse a explicar cómo pretende hacerlo.
Recuerdo todavía el anuncio del Giulia Quadrifoglio saliendo de aquel túnel oscuro, como si el coche y la propia marca estuvieran encontrando una salida después de años complicados. Aparecía el V6 bramando y transmitía algo que iba mucho más allá de sus cifras.

Se lo enseñé a mi padre. Los dos dijimos que se nos había caído una lágrima. Dos meses después, él lo compró.
Y es que aquel Giulia tenía argumentos de sobra. Su V6 biturbo de 2,9 litros desarrollaba 510 CV en su configuración inicial y, en la evolución Quadrifoglio más reciente, alcanza los 520 CV. Con tracción trasera, un diferencial mecánico de deslizamiento limitado y una aceleración de 0 a 100 km/h en unos 3,9 segundos, no necesitaba recurrir a discursos grandilocuentes para demostrar de qué era capaz.
Era un coche que podía emocionar por su motor, por su dirección, por su comportamiento y por la manera en que te hacía sentir al volante. No era perfecto, pero tenía personalidad. Y eso es precisamente lo que echo de menos.
El Giulia llegó al corazón de muchos alfistas porque primero era un gran automóvil y después un símbolo. Desde entonces, me da la impresión de que hay demasiado cuore en los discursos y demasiado artificio en la manera de vendernos el futuro.
¿Hay motivos para la esperanza?
Podría ser peor. Al menos, el Cuorerosso tiene una salida de escape central que le da cierto aire deportivo. Pero no confundamos un detalle estético con una promesa mecánica: Alfa Romeo no ha confirmado una motorización de producción para este concept.
Y esa es la pregunta clave: ¿hay previsión de algún Alfa Romeo nuevo que realmente pueda devolvernos la ilusión?
A corto plazo, no hay confirmado un deportivo de producción derivado directamente del Cuorerosso. La marca habla de una nueva dirección de diseño y de una gama futura con distintas tecnologías de propulsión, pero no ha anunciado que este prototipo vaya a llegar a los concesionarios tal como lo vemos.
Eso es lo verdaderamente desalentador. No necesitamos necesariamente otro superdeportivo de edición limitada, reservado a unos pocos privilegiados. Necesitamos un coche que la gente pueda comprar, que tenga personalidad, que emocione al conducirlo y que vuelva a convertir a Alfa Romeo en una alternativa deseable frente a sus rivales.
Puede que la prensa internacional se rinda ante el diseño del Cuorerosso. A mí, sin embargo, me deja frío. No porque el coche carezca de atractivo, sino porque me cuesta ver en él una respuesta a los problemas que arrastra la marca.
Y quizá eso sea lo más preocupante: que un concept concebido para anunciar una nueva etapa termine recordándonos todo lo que todavía falta por recuperar.
Alfa Romeo no necesita que nos repitan que tiene corazón. Necesita volver a fabricar coches que nos hagan sentirlo. Y siento ser un cascarrabias . Yo , no uso el montesori con mis hijos, intento que se den cuenta de la realidad y si es una mierda , que hagan lo posible por mejorar. Alfa , seguiré esperando para enseñarle un coche nuevo a mi padre.
